Biarritz, Sant Joan y la integración paisajística


¡Hola de nuevo!


Mis pequeñas vacaciones en Euskadi y Catalunya me ayudaron no sólo a desconectar, sino que también me sirvieron de fuente de inspiración. Concretamente, en mi visita a Miarritze (Biarritz), me encontré con le Rôcher du Basta, una gran roca en la playa conectada por un puente con las rocas llamadas "de la pointe plate", que hoy en día han sido transformadas en un paseo marítimo. Esta roca fue conectada a finales del siglo XIX por una pasarela de madera y metal, la cual fue oxidándose con el transcurso del tiempo, suponiendo un peligro para los visitantes. Es por ello que en 1938 se adoptó una construcción definitiva y que garantizaba su durabilidad en el tiempo.

Como se puede apreciar en la imagen, la diferencia es abismal, no sólo por la robustez del puente, sino especialmente por su forma y por el uso de los materiales, que simulan que la propia tierra ha sido la autora de la pasarela. No he encontrado datos que indiquen que la voluntad fuera esa, pero seguramente quien proyectó este puente tenía la sensibilidad suficiente como para buscar cierta integración con la naturaleza.


Si ya la costa vasca de Miarritze es preciosa por el contraste de colores, la presencia de vegetación, las formaciones rocosas y la arquitectura de gran parte de sus edificios, el urbanismo proyectado para la misma sólo ayuda a apreciarlo más todavía, pues la sutileza de lo programado es tal que se mimetiza con el ambiente.


Sobra decir que la costa francesa en esta ciudad se halla muy urbanizada, pero es precisamente por esto mismo que me llamó la atención. Después de soportar el impacto del boom inmobiliario y la urbanización de toda su costa, la programación de la misma ha conseguido mitigar sus efectos y trasladar al visitante la sensación de paz, tranquilidad y comunión con la naturaleza. No se puede negar la dificultad de conseguir esto mismo, de igual manera que tampoco deberíamos menospreciar la importancia de este trabajo previo a la ejecución de las obras.


Otra de las cosas que me llamó la atención fue el estilo de algunas barandillas situadas por todo el paseo y zonas verdes colindantes, que simulaban ramas de árboles entrelazadas y que daban la sensación de estar completamente vivas. La integración de estos elementos entre árboles y arbustos era total.


Como he dicho antes, el esfuerzo y empeño por integrar construcciones humanas con el resto de elementos naturales y paisajísticos no sólo no es una empresa fácil, sino que debería tener un valor capital en todas las intervenciones humanas, pues transciende lo material. Un espacio urbanizado nos puede expulsar o nos puede acoger, nos puede transmitir paz o nos puede transmitir desazón, incomodidad... Es la diferencia entre realizar un trabajo de integración paisajística o no realizarlo. Es la diferencia entre un buen urbanismo, pensado para las personas, para acogerlas, para transmitirles sensaciones positivas; y un urbanismo que abandona a sus vecinos y vecinas.


¿Y Sant Joan? Sólo podía pensar en esta imagen 👇

Siendo concejal de urbanismo realizamos un estudio de integración paisajística. Desde marzo de este año que el gobierno dispone del proyecto terminado y dispuesto a ser aplicado. Desde Compromís seguiremos reclamando la puesta en marcha del proyecto para recuperar la plaza Maisonnave, pues es la imagen de nuestro pueblo (ahora mismo para mal) y Sant Joan no es un pueblo dejado, sucio ni que abandona su historia.


Y tú, ¿crees también que es importante?









Posts recents
Cercar per etiqueta

© 2018 creat per Sergio Agueitos